Así nació El Principito sólo en apariencia es un cuento para niños. En realidad, es la historia de un niño escrita para adultos o, si se quiere, una vuelta atrás, un retorno a la infancia, “ese gran territorio de donde cada uno ha salido”. “Todos los mayores han sido primero niños (pero pocos lo recuerdan)” dirá el autor en la dedicatoria a León Perth. Según esto, su intención no podía ser más clara: el libro va destinado a todos los adultos que ya han olvidado al niño que fueron y sigue durmiendo dentro de ellos. En medio de su aparente simplicidad, El Principito plantea un interrogante que viene a condicionar nuestra existencia. Se trata de una inversión total de los valores. A la pregunta por lo esencial de la vida, se responde de una forma sorprendente e inquietante. Resulta que todo lo que los hombres juzgan serio e importante es a los ojos del principito banal y sin sustancia. Mientras que lo que los hombres consideran intrascendente viene a ser la razón de existir del principito.
“¿De dónde soy…? Soy de mi infancia…”
“Un ser extraño, un ser excepcional y precioso, un Príncipe bondadoso y distraído, perdido entre nostros” (G. Courtin)
Le Petit Prince Antoine de Saint - Exupery

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